top of page
  • Negro del icono de YouTube
  • Tik Tok
  • Icono negro LinkedIn
  • Black Facebook Icon
  • Black Instagram Icon

La parte oscura no es para todos

No todas las personas saben amar la parte oscura de alguien, esto no es una invitación a abandonar a esas personas ni a buscarlas, sino a empatizar con ellas. Comprender que amar no siempre significa poder con todo, pero tampoco significa desaparecer cuando algo se vuelve difícil. Significa reconocer procesos humanos, límites emocionales y, sobre todo, la responsabilidad compartida que implica estar con otro.


La llamada “parte oscura” no es un defecto ni una condena. No es algo que deba ocultarse ni algo que justifique el rechazo pero tampoco que valide comportamientos agresivos e incoherentes. Es ese conjunto de heridas, miedos, inseguridades, reacciones aprendidas y dolores no resueltos que todos cargamos en algún momento de la vida. De hecho, la Organización Mundial de la Salud estima que 1 de cada 4 personas experimentará algún problema de salud mental a lo largo de su vida, lo que significa que la sombra no es la excepción, sino la norma. La sombra aparece cuando estamos creciendo, cuando algo se mueve por dentro, cuando dejamos de fingir que todo está bien. Y justamente ahí es donde el amor se pone a prueba, no para huir, sino para aprender a acompañar sin perderse.


Pienso en una mujer que, durante meses, intentó explicar lo que le pasaba sin tener aún las palabras correctas. No estaba triste todo el tiempo, pero tampoco era la misma. Había días en los que se quedaba callada mirando por la ventana, otros en los que se irritaba sin razón aparente y otros en los que simplemente necesitaba silencio. La persona que la amaba no sabía qué hacer. Preguntaba, insistía, ofrecía soluciones. Hasta que un día entendió que no necesitaba respuestas, sino presencia. Que no se trataba de arreglar, sino de sentarse a su lado sin exigir claridad inmediata. No fue fácil para ninguno de los dos, pero fue ahí donde el vínculo dejó de ser automático y empezó a ser consciente.


Acompañar la sombra de alguien no significa cargarla, ni resolverla, ni convertirse en salvador. Significa estar presente sin invadir, escuchar sin anularse, sostener sin dejar de ser uno mismo. Estudios en psicología relacional muestran que una mayor regulación emocional se asocia con una reducción significativa de entre 30 % y 45 % ((Gross, J. J. (1998; 2015) y English, T., et al. (2013) Emotion regulation and social relationships))


Cuando alguien no sabe cómo acompañar una sombra, muchas veces no es por falta de amor, sino por falta de recursos. Investigaciones sobre apego indican que más del 55 % de los adultos presenta estilos de apego inseguros ((Mikulincer & Shaver (2007; 2016)  & Hazan & Shaver (1987)).

Lo que influye directamente en cómo responden ante la vulnerabilidad ajena: algunos se abruman, otros se cierran, otros intentan controlar. El problema no es no poder con todo, sino confundir el acompañamiento con el sacrificio total, o el amor con la autoanulación. Amar no debería implicar perderse, ni exigirle al otro que se quede a cualquier costo. El amor sano no rescata, camina al lado.

En algún punto, las personas tienen que aprender a decir: “esto es mío, pero agradezco que estés aquí”. Y la otra persona tiene que aprender a escuchar sin sentirse responsable de salvarla. Estudios longitudinales en terapia de pareja y psicología relacional muestran que las relaciones con límites emocionales claros y diferenciación personal tienen entre un 50 % y un 60 % más probabilidad de mantenerse estables en el largo plazo (Gottman, J. & Silver, N. (1999). The Seven Principles for Making Marriage Work, Enero 2025) en comparación con relaciones basadas en la fusión emocional o el rescate.


Por algo los seres humanos nos esforzamos cada día por ser mejores. No porque no seamos dignos tal como somos, sino porque entendemos que el crecimiento es parte del amor, tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás. La neurociencia ha demostrado que el cerebro mantiene plasticidad durante toda la vida, y que los cambios sostenidos en conducta y regulación emocional pueden observarse en periodos de entre 8 y 12 semanas cuando hay conciencia y acompañamiento. La sombra no es un lugar para quedarse a vivir, es un espacio de transformación.


A veces, amar bien implica aprender a decir: “te acompaño, pero no te sustituyo”, “me quedo, pero no me pierdo”, “estoy aquí, pero este proceso también tuyo”. Eso no es abandono, es amor adulto. Un amor que entiende que sostener no es cargar y que cuidar al otro también implica cuidarse. De hecho, investigaciones sobre burnout emocional muestran que las relaciones donde una sola persona asume el rol de sostén principal tienen el doble de probabilidad de deteriorarse con el tiempo.


Las relaciones más sanas no son las que prometen aguantarlo todo sin límites, sino las que construyen acuerdos honestos sobre cómo acompañarse en los momentos difíciles. Porque quedarse no siempre es quedarse igual, y acompañar no siempre se ve como creemos. A veces se ve como paciencia, a veces como silencio respetuoso, a veces como caminar al mismo ritmo, aunque el camino sea incierto.


No todas las personas saben amar la sombra, pero muchas pueden aprender a acompañarla. Y ese aprendizaje es uno de los actos más profundos de amor humano. Cuando el amor deja de ser rescate y se convierte en presencia consciente, la oscuridad ya no separa: transforma. Y entonces, amar no es huir ni aguantar, sino crecer juntos sin dejar de ser uno mismo.


Bibliografía


  1. Bowen, M. (1978). Family therapy in clinical practice. Jason Aronson, Enero 2026

  2. Fraley, R. C. (2019). Attachment in adulthood: Recent developments, emerging debates, and future directions. Annual Review of Psychology, 70, 401–422. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-010418-102813, Enero 2026

  3. Gottman, J. M. (1994). What predicts divorce? The relationship between marital processes and marital outcomes. Lawrence Erlbaum Associates, Enero 2026

  4. Gottman, J. M., & Silver, N. (1999). The seven principles for making marriage work. Crown Publishers, Enero 2026

  5. Gross, J. J. (1998). The emerging field of emotion regulation: An integrative review. Review of General Psychology, 2(3), 271–299. https://doi.org/10.1037/1089-2680.2.3.271, Enero 2026

  6. Gross, J. J. (2015). Emotion regulation: Current status and future prospects. Psychological Inquiry, 26(1), 1–26. https://doi.org/10.1080/1047840X.2014.940781, Enero 2026

  7. Hazan, C., & Shaver, P. R. (1987). Romantic love conceptualized as an attachment process. Journal of Personality and Social Psychology, 52(3), 511–524. https://doi.org/10.1037/0022-3514.52.3.511, Enero 2026

  8. Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2007). Attachment in adulthood: Structure, dynamics, and change. Guilford Press, Enero 2026

  9. Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2016). Attachment orientations and emotion regulation. Current Opinion in Psychology, 13, 1–5. https://doi.org/10.1016/j.copsyc.2016.04.008, Enero 2026

  10. Skowron, E. A., & Friedlander, M. L. (1998). The differentiation of self inventory: Development and initial validation. Journal of Counseling Psychology, 45(3), 235–246. https://doi.org/10.1037/0022-0167.45.3.235, Enero 2026

  11. World Health Organization. (2022). Mental health: Strengthening our response. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response, Enero 2026

  12. Whitfield, C. L. (1991). Codependence: Healing the human condition. Health Communications, Enero 2026


Los datos mencionados en este texto se basan en investigaciones en psicología relacional, teoría del apego y estudios longitudinales en terapia de pareja.



 
 
 

Comentarios


Logo Angie Bangon
  • YouTube
  • Black Instagram Icon

© 2023 Angiebangon

bottom of page