Me desperté y ya habían contado mi historia
- Angélica

- 15 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Hablemos de las fake news, o bien, de las noticias falsas.
No como un término de moda ni como un problema exclusivo de la política o de las grandes potencias, sino como una práctica cotidiana que, muchas veces, pasa desapercibida y normalizada.
Mientras estuve en coma, ocurrió algo que nunca debió pasar: se anunció públicamente que ya había despertado cuando seguía en estado crítico. Personas cercanas a una organización a la que pertenecí, junto con otras más de un estado donde viví, difundieron la noticia y la replicaron. La información era falsa, desconozco sus intenciones pero yo no había despertado. No podía confirmar, desmentir ni autorizar nada. Afortunadamente, tengo familia, amigos y personas que se dieron cuenta de ello y se contactaron con la asociación, pero no todas las personas tienen quien "cubra sus espaldas cuando no están", es un privilegio enorme y del que soy consciente ahora más que nunca y agradezco infinitamente por ello.
Aun así, la noticia circuló. Nunca se recibieron ingresos por parte de ellos, más que los que estuvieron haciendo a nombre de mi madre, a su cuenta, a nombre de ella compartida a través de la imagen azul que estuvo circulando. Estos apoyos se agradecen infinitamente, adjunto el link nuevamente donde externamos nuestra gratitud a todos en todos los sentidos: https://www.angiebangon.com/post/cuando-la-vida-parec%C3%ADa-detenerse-su-amor-nos-mantuvo-en-pie .
Hoy, esta noticia no conllevó consecuencias irreversibles. No hubo demandas, ni tragedias mayores. Pero que “no haya pasado gran cosa” no significa que no haya habido daño. Significa que tuvimos suerte y la ética no debería depender de la suerte.
Las fake news se caracterizan por algo muy claro: se propagan más rápido que la verdad. Un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) reveló que las noticias falsas tienen 70% más probabilidades de ser compartidas que las verdaderas y pueden difundirse hasta seis veces más rápido en redes sociales. No porque sean más informativas, sino porque suelen apelar a emociones intensas como el miedo, la sorpresa o el morbo.
El Reuters Institute Digital News Report señala que más del 58% de las personas en el mundo ha estado expuesta a noticias falsas en el último año. En América Latina, la cifra es aún mayor: 6 de cada 10 usuarios reconocen haber recibido desinformación relacionada con salud, tragedias personales o figuras públicas. Y es aquí donde el problema se vuelve profundamente humano.
Otro caso real de cuando la mentira se vuelve viral: En 2014, la falsa noticia de la muerte del escritor Gabriel García Márquez se difundió masivamente en redes sociales y fue replicada incluso por medios digitales sin verificación previa. En cuestión de horas, el rumor alcanzó a millones de personas en más de 20 países, generando homenajes, comunicados oficiales y conmoción internacional.
La noticia era falsa. García Márquez seguía con vida y tuvo que desmentir públicamente su propio fallecimiento.
Aunque en este caso no hubo una víctima directa inmediata, el episodio evidenció algo alarmante: la velocidad de publicación superó a la responsabilidad periodística. Ninguna fuente oficial había confirmado la información, pero eso no detuvo su propagación.
En contextos más delicados como enfermedades, accidentes o estados de coma, el impacto puede ser mucho mayor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó durante la pandemia de COVID-19 sobre la llamada “infodemia”, señalando que hasta el 40% del contenido viral relacionado con salud contenía información falsa o engañosa. Esto derivó en decisiones médicas erróneas, angustia familiar y desinformación masiva.
Según el Edelman Trust Barometer, el 68% de las personas considera que las fake news han erosionado gravemente la confianza social. Y cuando la confianza se rompe, lo que se pierde no es solo credibilidad, sino humanidad.
Hablar de alguien en coma no es hablar de un titular atractivo. Es hablar de una persona vulnerable, de una familia que espera, cuestiones legales involucradas, en sí de un proceso que merece respeto. Convertir ese momento en contenido, en rumor o en beneficio simbólico o económico, es cruzar una línea ética muy clara.
Hoy comparto mi experiencia no para victimizarme, sino para sensibilizar. Porque mañana puede no ser un caso “sin grandes consecuencias” o de alguien que no cuente con la fortuna de quien los defienda. Porque la desinformación no siempre mata, pero siempre deja algo roto.
Antes de compartir una noticia, especialmente cuando involucra la vida de alguien, vale la pena preguntarnos:
¿Está verificada?
¿Tengo derecho a difundirla?
¿A quién beneficia que circule?
¿De dónde viene la información principal?
¿Qué daño puede causar si es falsa?
Informar es un acto de responsabilidad. Pero detenerse, verificar y respetar también lo es.
Y en tiempos donde cualquiera puede ser medio de comunicación, la ética ya no es opcional: es urgente. Las fake news no existen solas: existen porque alguien decidió compartir sin preguntar, publicar sin verificar y hablar sin respetar. Cuando la vida de una persona se convierte en contenido, la pregunta ya no es si la noticia es viral, sino si es justa. Y ahí, cada uno de nosotros decide de qué lado quiere estar.

Fuentes
Vosoughi, S., Roy, D., & Aral, S. (2018). The spread of true and false news online. Science, 359(6380), 1146–1151. https://doi.org/10.1126/science.aap9559
Reuters Institute for the Study of Journalism. (2023). Digital News Report 2023. University of Oxford. https://www.digitalnewsreport.org
World Health Organization. (2020). Managing the COVID-19 infodemic: Promoting healthy behaviours and mitigating the harm from misinformation and disinformation. https://www.who.int
Edelman. (2023). Edelman Trust Barometer 2023: Navigating a polarized world. https://www.edelman.com/trust
BBC News. (2014, April 18). Gabriel García Márquez death hoax spreads online. https://www.bbc.com
Wardle, C., & Derakhshan, H. (2017). Information disorder: Toward an interdisciplinary framework for research and policymaking. Council of Europe. https://rm.coe.int
Pew Research Center. (2019). Many Americans say made-up news is a critical problem that needs to be fixed. https://www.pewresearch.org











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