¿Y si no fuera falta de tiempo, sino de atención?
- Angélica

- 9 jul 2025
- 2 Min. de lectura
¿Y si no fuera falta de tiempo, sino de atención?
Hay días en los que siento que el tiempo se me escurre como agua entre los dedos. Lo tengo todo apuntado, programado, previsto. Aun así, llega la noche y me descubro diciendo: no me dio tiempo. Pero últimamente me pregunto: ¿realmente fue falta de tiempo… o fue falta de atención?
Vivimos en una época que nos pide estar en muchos lugares al mismo tiempo. El cuerpo en la junta, la mente en el WhatsApp, el alma en ninguna parte. El multitasking se volvió un trofeo, pero su brillo es engañoso: estudios recientes han demostrado que el cerebro no puede hacer dos tareas cognitivas al mismo tiempo sin sacrificar eficiencia. En lugar de hacer más, estamos entrenando al cerebro a fragmentarse.
Entonces, tal vez no nos falte tiempo, sino presencia. Atención plena. No hablo de estar “zen” las 24 horas (aunque qué maravilla sería), sino de aprender a volver al momento presente con intención.
He empezado a observarme: cuando como sin mirar el plato, cuando converso mientras reviso el correo, cuando leo una página y no recuerdo ni una sola línea. Me doy cuenta de que no es el reloj el que corre más rápido, sino mi mente la que se escapa sin avisar.
Hay un término que me encanta: “atención radical”. No es pasiva ni superficial. Es decidir voluntariamente detenerse, mirar, oír, habitar un instante. Cuando lo hago aunque sea por cinco minutos al día, noto que algo dentro de mí respira. Como si en ese momento el tiempo dejara de ser enemigo y se volviera aliado.
El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, autor del concepto de flow, dice que cuando prestamos atención plena a una sola cosa que nos reta y nos importa, entramos en un estado de bienestar profundo. No por hacer mucho, sino por estar profundamente inmersos en algo que nos conecta.
Entonces me pregunto:
¿Y si reorganizamos nuestras prioridades no desde la urgencia, sino desde la atención?
¿Y si en lugar de hacer más, aprendemos a estar más?
Tal vez ahí esté la clave no solo para “rendir más”, sino para sentirnos más vivos.
No necesitamos más horas, necesitamos más presencia.

Ophir, E., Nass, C., & Wagner, A. D. (2009). Cognitive control in media multitaskers. Proceedings of the National Academy of Sciences, 106(37), 15583–15587.
Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow: The Psychology of Optimal Experience. Harper & Row.
Kabat-Zinn, J. (2005). Coming to Our Senses: Healing Ourselves and the World Through Mindfulness. Hyperion.
Newport, C. (2016). Deep Work: Rules for Focused Success in a Distracted World. Grand Central Publishing.











Comentarios